CARACAS— Las autoridades venezolanas deportaron hoy a un grupo de periodistas encabezados por Jorge Ramos de Univision luego de haberles confiscado la víspera los equipos y celulares en el palacio presidencial tras una entrevista al mandatario Nicolás Maduro que se interrumpió abruptamente.
Ramos y miembros del equipo periodístico de Univisión abandonaron a la mañana el hotel donde estaban alojados para dirigirse al aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía escoltados por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), indicó a The Associated Press Carlos Correa, director de la organización no gubernamental Espacio Público, dedicada a la defensa de la libertad de expresión y los derechos de los periodistas.
El grupo periodístico, integrado por cinco extranjeros y dos venezolanos, salió acompañado de diplomáticos de Estados Unidos y México.
Hasta el momento de pasar a migración los equipos que les confiscaron, que incluían cuatro cámaras, cuatro monitores, un equipo portátil de transmisión en vivo, micrófonos y lámparas, no les habían sido devueltos, dijo Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela.
Los periodistas de Univisión abordarán al mediodía un vuelo comercial con rumbo a Miami.
Al condenar la expulsión del grupo de Univision, Correa afirmó que el gobierno “no mide el costo que tiene un atropello de esta naturaleza” y sostuvo que estas acciones reafirman un “patrón que es hostil y que descalifica a la prensa”.
Ramos, uno de los periodistas de habla hispana más influyentes en Estados Unidos, le dijo a AP que Maduro puso fin a la entrevista a los 17 minutos de su inicio después de que Ramos le mostró al mandatario un video grabado horas antes en el que se veía a jóvenes venezolanos comiendo sobras de comida de un camión de basura.
El equipo de Univision pudo salir del palacio presidencial lugar luego de dos horas pero sin que les devolvieran sus teléfonos, material periodístico ni las cámaras, dijo Ramos. Indicó que agentes de información les anticiparon que serían deportados el martes, fecha en que de cualquier forma tenían programado su regreso a Miami.
“Se robaron mi trabajo”, dijo Ramos. “Mi trabajo es hacer preguntas”.
El gobierno de Venezuela rechazó la versión de Ramos y lo acusó de intentar montar un incidente internacional después de que altos funcionarios del Departamento de Estado y el senador Marco Rubio retransmitieron reportes en redes sociales sobre lo que llamaron la detención de Ramos al mismo tiempo en que se transmitía una entrevista grabada horas antes con la cadena estadounidense ABC.
“Por Miraflores han pasado centenas de periodistas que han recibido el trato decente que de forma habitual impartimos a quienes vienen a cumplir con el trabajo periodístico”, dijo Jorge Rodríguez, secretario de Comunicación, Turismo y Cultura de Venezuela a través de Twitter.
Ramos, quien entrevistó en tres ocasiones al mentor de Maduro, Hugo Chávez, dijo que Maduro lo acusó de ponerse del lado de los detractores de su gobierno en la disputa política por el poder que se vive en Venezuela.
Más de 50 gobiernos de todo el mundo han reconocido al líder opositor Juan Guaidó como el gobernante legítimo de Venezuela después de que Maduro tomó posesión para un segundo periodo al frente del país el mes pasado luego de lo que sus detractores describieron como elecciones ilegítimas.
Previamente Ramos ya había molestado a uno de los principales críticos de Maduro: el presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien hizo que sacarán al periodista de una conferencia de prensa durante las elecciones de 2015 después de que le preguntó sobre sus posturas anti migratorias hacia los mexicanos.
REDACCIÓN INTERNACIONAL.- En una entrevista con la cadena televisiva italiana Sky TG24, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo haber enviado una carta al papa Francisco para que contribuya a facilitar el diálogo en Venezuela.
“Yo le envié una carta al papa Francisco, espero que ya esté en camino o haya llegado a Roma, al Vaticano, diciéndole que yo estoy al servicio de la causa de Cristo, y en ese espíritu le he pedido que nos ayude en un proceso de facilitación, de fortalecimiento del diálogo”, subrayó Maduro.
Asimismo, el presidente aclaró que le ha pedido al papa “que ponga sus mejores esfuerzos, su voluntad, para ayudarnos en ese camino del diálogo”. “Ojalá tengamos una respuesta positiva”, concluyó.
Autoproclamación de Guaidó como presidente encargado de Venezuela El pasado 23 de enero Juan Guaidó, líder opositor y presidente de la Asamblea Nacional, que se encuentra en desacato desde 2016 y cuyos actos son nulos según varias sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, se autoproclamó”presidente encargado”de Venezuela en medio de una manifestación en Caracas. Su legitimidad para encabezar Venezuela ha sido reconocida por EE.UU. y una serie de países latinoamericanos, así como europeos.
Por su parte, el Gobierno oficial de Venezuela ha acusado a EE.UU. de llevar a cabo “guerras injustas”, “arrasar con poblaciones civiles inocentes” y “bloquear economías”, entre otras intervenciones.
Reino Unido, España, Francia, Alemania y otros países europeos han reconocido al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, al agotarse este domingo el plazo de 8 días impuesto por varios países europeos al mandatario Nicolás Maduro para que convoque elecciones presidenciales “justas, libres y transparentes”.
Guaidó se proclama presidente de Venezuela y eleva la
tensión entre Rusia y EE.UU.: ¿puede la crisis acabar en un choque entre
potencias?
La crisis política desatada en Venezuela ha resonado en muchos rincones del mundo.
Cuando el pasado 23 de enero Juan Guaidó se juramentó como "presidente interino" —algo que el gobierno de Nicolás Maduro tacha de intento de golpe de Estado—, el joven líder opositor desató una cadena de reacciones, que llegó hasta el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Primero, Estados Unidos dio su apoyo al joven presidente de la Asamblea Nacional y seguidamente hicieron lo mismo los países del Grupo de Lima (salvo México).
A Maduro salieron a defenderlo sus aliados más cercanos: Cuba, Bolivia, Rusia y también China, que manifestó "gran preocupación" y afirmó que apoyaba los esfuerzos del gobierno por "preservar la soberanía, la independencia y la estabilidad del país".
Te explicamos lo que hay detrás de este nuevo brote de tensión.
Por su parte la Unión Europea, después de meses diciendo que no reconoce la legitimidad de Maduro, no reconoció explícitamente a Guaidó como presidente, aunque sí insistió en la necesidad de que haya elecciones libres y creíbles.
Ese día España, Francia, Alemania, Portugal, Holanda y Reino Unido declararon que en caso de que no se anuncien nuevas elecciones en ocho días, pasarán a reconocer automáticamente a Guaidó como nuevo presidente de Venezuela.
Con todas estas reacciones Guaidó no solo consiguió despertar a las aletargadas bases de la oposición, sino que puso a Venezuela en el centro de crecientes tensiones en el tablero geopolítico internacional.
Tensión Moscú-Washington
Al expresar su apoyo a Guaidó, la Casa Blanca dijo que iba a desplegar "todo el peso económico y diplomático de Estados Unidos para lograr la restauración de la democracia en Venezuela".
A lo que respondió Maduro rompiendo las relaciones diplomáticas y dando 72 horas al personal de EE.UU. para abandonar el país.
Y, en otra vuelta de tuerca, EE.UU. reaccionó asegurando de desobedecer la orden de expulsión ya que, insisten, Maduro ya no es presidente y no puede romper relaciones ni echar a diplomáticos.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa juramentación de Guaidó creó una situación sin precedentes en Venezuela.
Esa respuesta hizo saltar las alarmas: ¿se atreverá Maduro a arrestar y deportar al personal de EE.UU.? ¿Lo hará aplicando la fuerza? ¿Cómo reaccionaría el gobierno de Donald Trump?, ¿una acción militar en represalia?
La expulsión de los diplomáticos del territorio venezolano, sin embargo, parece haber quedado suspendida, al menos por un tiempo.
El sábado, cuando se vencían las 72 horas, Maduro publicó un comunicado en el que afirma que EE.UU y Venezuela "han acordado sostener negociaciones para el establecimiento de una Oficina de intereses en cada capital, desde la cuales se podrán atender trámites migratorios y otros temas de interés bilateral".
Para lograr ese acuerdo, menciona un plazo de 30 días en el que se autoriza la permanencia del personal remanente de cada misión.
En todo caso, el domingo el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, advirtió a Venezuela que Estados Unidos adoptará una "respuesta significativa"contra ese país si percibe "violencia e intimidación" contra la oposición venezolana o el personal diplomático estadounidense en Caracas.
Por su parte, el portavoz del gobierno ruso, Dimitry Peskov, ha advertido que una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela sería "muy peligrosa e inaceptable".
Sergei Ryabkov, viceministro de Asuntos Exteriores ruso, fue más explícito al expresar su respaldo al gobierno de Maduro.
"Estaremos, si lo desean, junto con este país en defensa de la soberanía, en contra del inadmisible quebrantamiento del principio de no intervención en asuntos internos", dijo.
Sus palabras hicieron recordar a muchos que apenas en diciembre pasado, Moscú envió a Venezuela una escuadrilla aérea encabezada por dos cazabombarderos supersónicos Tupolev 160 (TU-160).
Derechos de autor de la imagenAFPImage captionEl ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, participó en el acto de bienvenida a los aviones rusos en diciembre.
"Nos estamos preparando para defender Venezuela hasta el último palmo cuando sea necesario", dijo entonces el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, en el acto de bienvenida a los aviones enviados por el Kremlin.
El Consejo de Seguridad de la ONU
El sábado en Nueva York los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se reunieron para discutir la situación de Venezuela.
En un fuerte choque, Estados Unidos presionó para que los países tomaran posición.
"No más retrasos, no más tretas: o están con las fuerzas de la libertad o están aliados a Maduro y su caos", dijo Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU.
"China y Rusia están apoyando un régimen fallido con la esperanza de recuperar miles de millones de dólares en inversiones mal concebidas", dijo.
Rusia reaccionó.
"Los estadounidenses no han cambiado en absoluto su manera de ver a América Latina (como su) zona de interés exclusiva, un patio trasero donde pueden hacer lo que les de la gana", dijo Vasily Nebenzya, representante de Rusia ante la ONU.
Nebenzya cuestionó a Pompeo sobre la afirmación de EE.UU. de que "todas las opciones" están sobre la mesa para Venezuela.
Derechos de autor de la imagenGETTYImage captionLa reunión del Consejo de Seguridad de la ONU fue un duro choque entre EE.UU y Rusia.
"¿Significa ello que EE.UU. está dispuesto a recurrir a la fuerza armada contra un Estado soberano bajo ese pretexto inventado?", interrogó.
Al final Rusia y China mantuvieron su respaldo a Maduro y la reunión concluyó sin un acuerdo entre las grandes potencias.
Pero, ¿hasta dónde es posible que escale la internacionalización de la crisis venezolana?
¿Conflicto armado?
"La crisis de Venezuela puede ser un gran dolor de cabeza para Estados Unidos y puede tener repercusión sobre su actuación en otras partes del mundo. Puede implicar a Rusia, China y a otros actores", dice Evan Ellis, profesor e investigador sobre América Latina en el U.S. Army War College, en conversación con BBC Mundo.
Asegura, sin embargo, que la posibilidad real de que el conflicto escale "ha sido exagerada de forma dramática".
Ellis cree que las palabras de Ryabkov sobre el compromiso de Rusia con la soberanía de Venezuela guardan una "amenaza vacía" formulada para demostrar que Moscú defiende a sus aliados y anotarse puntos en su pulso con Estados Unidos.
"Con los precios del petróleo bajos como están y la mala forma en la que se encuentran las fuerzas militares de Rusia, los rusos no están en posición de proyectar el poder necesario durante un periodo suficientemente largo como para mantener a un régimen ilegítimo en Caracas", afirma.
El analista descarta la posibilidad de que el gobierno de Vladimir Putin le ofrezca a Maduro el tipo de apoyo que le dio al mandatario de Siria, Bashar al Asad.
"Siria queda mucho más cerca de Rusia y mucho más lejos de Estados Unidos que Venezuela", apunta.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionPutin tejió con Hugo Chávez una alianza que ha mantenido con Maduro.
Félix Arellano, profesor de la escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela, tampoco prevé que Rusia se implique militarmente en una confrontación por Venezuela, pero sí cree que Moscú tiene mucho interés en ser un actor relevante en la crisis.
"Rusia juega al desorden, al caos, para ver qué obtiene. Para ellos, Nicolás Maduro es una ficha. Moscú está más interesada en cuidar su entorno geográfico, en Ucrania", señala Arellano.
"Llegado el peligro de una confrontación preferirían negociar con Estados Unidos al estilo de lo que ocurría en la Guerra Fría. 'Yo te respeto allá y tú me respetas acá', en relación con sus respectivas áreas de influencia", agrega.
Arellano no cree probable que se produzca una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y advierte que al gobierno de Trump le costaría mucho conseguir el apoyo del Congreso, donde el Partido Demócrata e incluso una parte del Partido Republicano se opondrían.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionSegún el analista ruso Viktor Semenov, al gobierno de Maduro le conviene contenerse en la represión de las protestas.
Viktor Semenov, experto del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia Rusa de Ciencias, considera que Maduro puede evitar una acción militar de Estados Unidos si actúa con contención.
"Maduro necesita evitar un baño de sangre contra los manifestantes. Él no puede dar ningún paso duro como usar tanques para suprimir las protestas", dijo Semenov a la agencia de noticias rusa TASS.
Alertó, además, que el mandatario venezolano debería evitar provocaciones en contra del personal diplomático estadounidense. "Creo que en ese caso, Estados Unidos se abstendrá de cualquier intervención directa", añadió.
Pulso diplomático
Pero si las probabilidades de una confrontación armada no lucen altas, algo muy distinto ocurre en el terreno económico y diplomático, en el cual el primer pulso se vio este sábado durante la reunión del Consejo de Seguridad.
"El hecho de que se planteara la discusión de la crisis de Venezuela en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU globaliza el tema inmediatamente", señala Arellano.
Advierte que ese escenario no es necesariamente el más favorable para la iniciativa estadounidense debido al poder de veto de Rusia y China.
Pekín es un aliado estratégico de Venezuela, donde se ha implicado con inversiones y unos créditos millonarios que han servido de salvavidas para las arcas del Estado, disminuidas por una severa crisis económica y por la caída de los precios del petróleo.
El experto afirma que si China ha ayudado a Maduro a mantenerse a flote, ahora puede usarlo como una pieza en sus negociaciones comerciales con Estados Unidos.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl inicio de la estrecha relación entre Venezuela y China se remonta a 2008.
"Si las cosas se complican, Venezuela es una ficha que puede usar para molestar a Washington. China estará dispuesta a darle más subsidios al gobierno venezolano, conscientes de que es a fondo perdido, siempre y cuando sea un juego contra Estados Unidos. Pero, si las negociaciones avanzan, Pekín se puede distanciar más de Maduro", vaticina.
Ellis advierte que Pekín es un actor muy pragmático y refiere cómo en Guyana o Perú se han entendido con mandatarios que tenían una ideologías y, luego, con sus sucesores que tenían posturas distintas.
"A los chinos les gusta negociar con otros países pero una vez que un gobierno se va y llega otro, ellos están igual de dispuestos a entenderse con el nuevo", advierte.
En el caso Venezuela, las lealtades y las alianzas empezaron a ponerse a prueba.