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viernes, 6 de octubre de 2023

El chisme también es una forma de violencia

 



La incidencia en hombres y mujeres es la misma

El «chisme», de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, es una noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende oponer a unas personas contra otras o se murmura de alguna. Según varios estudios, los que se difunden con mayor frecuencia son aquellos de índole sexual, apariencia física o desempeño profesional.

Por otra parte, de acuerdo con especialistas, en México y otros países, el chisme también es una forma de violencia y la incidencia en hombres y mujeres es la misma. Sin embargo, el problema no radica en qué género es más chismoso que el otro, sino en el daño que este tipo de información distorsionada ocasiona en sus víctimas.

«Estas pueden sufrir depresión, baja autoestima o problemas de adaptación, pero en sociedades fuertemente religiosas, pueden tener consecuencias todavía mayores», explica Verónica Vázquez, investigadora. Por su parte, diversos especialistas y organizaciones civiles reafirman esta explicación e, incluso, dicen que el desenlace puede ser el suicidio.

Por esta razón, a cada persona le corresponde tomar conciencia sobre el impacto que el chisme tiene en los demás. Lo ideal es mejorar la comunicación entre individuos, así como frenar o ponerle un alto a quienes se acerquen con esta intención. ¿Cómo lograrlo? Con estos sencillos pasos:

  • Si te llegan comentarios sobre alguien, en especial negativos, no los difundas.
  • Una vez recibida la información, analiza si es útil para ti. Si no lo es, deséchala.
  • Muéstrate antipático con alguien que se acerca a ti con esa intención.
  • Si crees conveniente alertar a la persona de la que se está hablando mal, hazlo.

 

martes, 8 de enero de 2019

La violencia humana y la depresión está relacionada con los hábitos alimenticios








La carencia de los ácidos grasos omega-3 en la dieta occidental propicia depresión y agresividad


 Investigaciones realizadas con personal recluso y alcohólicos violentos han descubierto que un déficit en ácidos graso omega-3 propicia el surgimiento de comportamientos agresivos, depresión, suicidios y violencia. Los ácidos grasos omega-3, que consumimos sobre todo con el pescado, propician óptimas conexiones neuronales, pero su consumo se ha reducido considerablemente en la dieta de los países desarrollados como consecuencia de los hábitos de vida. 


A cambio, ha subido el consumo de otros ácidos grasos que impiden conexiones neuronales apropiadas. Las dietas modernas podrían estar cambiando por tanto la arquitectura y el funcionamiento de nuestro cerebro, lo que explicaría en gran parte los niveles de violencia de la población occidental y señala asimismo que estas tendencias son reversibles con sólo un cambio en la dieta diaria.


Las conductas agresivas podrían tener parte de su origen en una dieta inapropiada, según investigaciones de las que se hace eco The Guardian. Diversas pruebas clínicas realizadas en el Reino Unido y en Estados Unidos han demostrado que la deficiencia nutricional de ácidos grasos omega 3 propicia comportamientos violentos y depresión y que, por el contrario, prisioneros sometidos a un cambio en su alimentación en la que se incluyeron estos ácidos variaron notablemente sus conductas, volviéndose menos agresivos. 

Los ácidos grasos omega-3 se encuentran en los pescados azules, el lino o las semillas de calabaza, los cañamones o las nueces, entre otros alimentos. Anteriores investigaciones habían demostrado que el consumo en grandes cantidades de estos ácidos grasos aumenta el tiempo de coagulación de la sangre –evitando las enfermedades cardiovasculares- y tiene efectos beneficiosos sobre el cerebro, disminuyendo los efectos de la depresión e incluso el rendimiento intelectual de niños en edad escolar. 

Ahora, los especialistas señalan además que los desórdenes agresivos y depresivos podrían verse aumentados por las deficiencias nutricionales en ácidos grasos omega-3. En concreto, expertos como Joseph Hibbeln, del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism de Bethesda, en Estados Unidos, escriben en un artículo publicado en la International Review of Psychiatry, que las deficiencias tempranas de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexanoico (tipos de ácidos grasos omega-3), podrían disminuir los niveles de serotonina del cerebro en periodos críticos del desarrollo neurológico, provocando una evolución deficiente de los sistemas de neurotransmisión cerebrales, y limitando el funcionamiento óptimo del sistema límbico y del córtex frontal del cerebro. 

Identificar los nutrientes 

Los efectos de estas carencias pueden manifestarse en el comportamiento, con actitudes agresivas y hostiles e incapacidad de controlar el estrés y la violencia en la edad adulta. Esta situación sería en parte reversible si se aumenta el consumo de dichos ácidos grasos. 

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud publicó el año pasado que, en 2020, los desórdenes neuropsiquiátricos supondrían el 14% del total de las enfermedades mundiales, la relación de la nutrición con los desórdenes psiquiátricos ha sido aún poco estudiada, señalan Hibbeln y sus colegas. 

La identificación de los nutrientes que podrían ayudar en el tratamiento de tendencias agresivas o depresivas resulta extremadamente útil gracias a su bajo coste y a su potencial aplicación global. Los ácidos grasos omega-3 (en especial el EPA y el DHA) se concentran selectivamente en el cerebro y pueden alterar los procesos neuroquímicos de ciertas enfermedades psiquiátricas graves. Su carencia puede potenciar la agresividad, una lacra social cada vez mayor en Occidente, donde, según los investigadores, nuestra dieta quizá carezca en exceso de este tipo de ácidos grasos. 

Presos menos agresivos 

Las investigaciones realizadas en Estados Unidos y el Reino Unido se hicieron con delincuentes que fueron sometidos a un cambio en su dieta con el fin de comprobar si los nutrientes que consumían podían tener alguna relación con sus actitudes agresivas. 

Investigadores del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, que forma parte del National Institute of Health norteamericano, pusieron anuncios para alcohólicos agresivos en el Washington Post en el año 2001. 

Unos 80 voluntarios acudieron a la llamada, se sometieron a un periodo de desintoxicación de tres semanas, y después a la mitad de ellos –elegida aleatoriamente- se le suministraron dos gramos al día de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) durante tres meses, mientras que al resto se les dieron placebos. Esta prueba, casi terminada, ha demostrado que los voluntarios que realmente tomaron los ácidos grasos esenciales cambiaron de actitud en mayor medida que los que consumieron el placebo. 

Otro estudio piloto con 30 pacientes con comportamientos violentos había demostrado anteriormente que gracias al consumo de estos ácidos grasos dichos comportamientos se habían reducido en un tercio. Los resultados surgieron de las mediciones de los grados de hostilidad e irritabilidad de los voluntarios. 

En el Reino Unido, otro estudio llevado a cabo en una prisión de alta seguridad para jóvenes delincuentes, demostró que los comportamientos violentos podían ser atribuibles, al menos en parte, a deficiencias nutricionales. 

La prueba se realizó en la prisión de Aylesbury. En ella, se suministraron a 231 jóvenes presos multivitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, lo que provocó que el número de delitos violentos registrados dentro de la propia prisión disminuyera en un 37%. El resto de los delitos también se redujo en un 26%. 

A raíz de estos descubrimientos, el gobierno alemán ha puesto en marcha un proyecto con el que intentará conocer el efecto de estos suplementos nutricionales en sus propios presos. 

Efectos en el cerebro 

Según las investigaciones realizadas, los efectos de estos nutrientes en nuestro cerebro pueden explicarse desde el punto de vista bioquímico y biofísico. Las deficiencias de las grasas esenciales que el cerebro necesita, así como de los nutrientes necesarios para metabolizarlas, origina una serie de problemas mentales que van desde la depresión hasta la agresividad. 

Los ácidos grasos esenciales no pueden obtenerse más que consumiéndolos, porque el organismo humano no los elabora. Estos ácidos forman parte de la estructura cerebral, y suponen el 20% de las membranas de las células nerviosas. La sinapsis o enlaces de conexión entre las células nerviosas contienen una proporción mayor de ácidos grasos, con un 60% de ácidos grasos omega-3 DHA. 

Por lo tanto, resulta esencial para que las señales entre las neuronas circulen de manera eficiente. Si no es así, los neurotransimores dejan de funcionar como debieran, con un aumento del riesgo de suicidio, depresión y de desarrollo de comportamientos violentos e impulsivos. 

Dietas inadecuadas 

Diferentes especialistas señalan al respecto que las dietas modernas podrían estar cambiando profundamente la arquitectura y el funcionamiento de nuestro cerebro. Durante el último siglo, los países desarrollados han reducido drásticamente el consumo de ácidos grasos omega-3, sobre todo porque ha aumentado el consumo de aceites industriales como el de la soja, el maíz y el girasol. 

Hibbeln y sus colegas han estudiado el aumento en el consumo de otros ácidos grasos, los omega-6 de aceites de semilla en 38 países desde 1960, comparándolo con el aumento de las tasas de delitos violentos en el mismo periodo. Y en todos los casos el consumo de estos ácidos grasos, estaba relacionado con un ascenso progresivo de la tasa de homicidios. 

Por el contrario, las sociedades en las que el consumo de ácidos omega-3 se ha mantenido más alto que el de los ácidos omega-6 porque la gente sigue comiendo pescado, como en Japón, las tasas de homicidios y depresión se mantienen bajas. 

Evidentemente, la dieta no es la única causa del aumento de la violencia en Occidente, señalan los investigadores. Sin embargo, conviene tener en cuenta que sí podría tener cierta influencia. Pruebas en los laboratorios del National Institute of Health demostraron asimismo que la composición de las membranas de las células nerviosas del cerebro de personas de Estados Unidos era diferente a la de personas japonesas, que consumen más ácidos grasos omega-3. 

Las membranas de las células nerviosas de los americanos contenían mayor cantidad de ácidos grasos omega-6, menos flexibles y, por lo tanto, menos propiciadores de las sinapsis, mientras que los japoneses tenían en sus membranas celulares mayor cantidad de ácidos grasos omega-3. 

Por lo tanto, el cerebro también padece los efectos de la industrialización. Los cambios en nuestra dieta no sólo afectan a la salud del organismo, sino también a la mental.



Fuente: tendencias21.net

martes, 31 de octubre de 2017

¿Por qué no funcionan las campañas contra la violencia de género?

SANTO DOMINGO. Las campañas de prevención de la violencia de género que desarrolla el Estado, a través de las distintas instituciones, debieran ser enfocadas en las escuelas y colegios, porque son los lugares donde a más temprana edad se pueden detectar y evitar las conductas de agresión.
La sugerencia la hace Vanesa Espaillat, coordinadora de la especialidad en Psicología de la Universidad Iberoamericana (Unibe), quien, además, se quejó de que las campañas de prevención que se desarrollan desde el Estado están dirigidas a personas con más de 30 años y a quienes ya se les dificulta cambiar su conducta.
Espaillat afirmó que en la actualidad los niños están aprendiendo la violencia contra la mujer a través de las canciones que escuchan y los programas que ven en la televisión.
“Hay algo que ha agravado la situación actual de la familia dominicana y es un grave conflicto económico. En la situación económica actual, la madre también ha estado prácticamente ausente de la educación de los hijos, porque ha tenido que salir a la calle a trabajar y, por lo tanto, los hijos dominicanos se están criando ahora mismo sin la presencia paterna y sin la materna”, afirmó.
Dijo que, según un estudio que presentó el pasado año, todos los agresores que identificó, sin importar su condición social, tenían en común la ausencia de la figura materna en sus años de infancia y a las víctimas les faltaba figura paterna, esa figura que enseña cuidado y protección.
Luis Vergés, director del Centro de Intervención Conductual para Hombres, explica que no es lo mismo déficit de resolución de conflictos que violencia. Los conflictos tienen dos soluciones, la saludable y la no saludable, pero la violencia siempre será no saludable. Son conceptos que en las políticas públicas no están muy claros.
“Un tercer aspecto que tienen que revisar las políticas públicas es el tema de la indefensión. Lo más fundamental de las instituciones del Estado es crear la percepción, primero en las víctimas, de que tienen protección, porque si perciben que no tienen protección, el nivel de indefensión aumenta y de la victimización primaria, pasan a una secundaria. Las posibilidades de una patología son mayores”.
Según estadísticas de la Fundación Vida sin Violencia, en los primeros 10 meses del presente año se han registrado 71 feminicidios íntimos, de los cuales 42 de las víctimas eran menores de 35 años y 21 de los agresores contaban con menos de 35 años de edad.
Es por eso que Vergés llama la atención de que se está dejando matar mujeres en su edad más productiva, principalmente cuando esta decide independizarse de su pareja.
Aunque en el país las cifras sobre las muertes de mujeres por parejas o exparejas varían, según la institución que las maneje, aproximadamente 50 mujeres perecieron víctimas de este flagelo en el primer semestre del presente año.
De acuerdo con cifras oficiales, 1,166 mujeres murieron entre 2005 y 2016. La muerte de cerca de cien mujeres al año, víctimas de violencia de género, coloca a la República Dominicana entre los primeros países de la región en esta estadística negativa.
Una sugerencia que hace la Sociedad Dominicana de Diarios (SDD), para paliar este mal es que todas las instituciones se unan en una campaña a través de los medios de comunicación enfocada en la educación, al tiempo que sugiere a los medios enfocar mejor ese tipo de información, evitando titulares como “La mató en un arranque de celos”.

jueves, 6 de julio de 2017

Violencia de género en redes sociales: un delito con castigo





Violencia y un teléfono. Violencia y una computadora. Violencia y un mensaje de texto. No parece haber relación. Pero, la hay. A algunas mujeres chatear les ha costado la vida; a otras, su reputación. El mundo virtual y el real tienen sus amenazas y, por suerte, también sus castigos.
Ramona Suárez tiene un salón de belleza en su casa de un barrio de la zona norte de Santo Domingo. Aprovechaba los momentos de ocio para interactuar con clientas, familiares y amigos por Facebook.
A Ramona (nombre ficticio) su hijo adolescente le enseñó a usar esta red, creándole una cuenta, y, en pocos meses, ya la estilista tenía agregada una gran cantidad de personas. Lo que nunca pasó por la mente de esta mujer, de 34 años, es que su vida se vería amenazada por participar en las redes sociales.
Y es que las redes sociales han venido a revolucionar la comunicación. Con solo un clic la persona puede establecer contacto con familiares y amigos, o  enterarse de los últimos acontecimientos sin importar dónde suceden.
Pero, ¿por qué la mujer está en desventaja con el uso de la tecnología?
Ramona ya no figura entre los 3.5 millones de dominicanos y dominicanas, que según algunas mediciones, usan Facebook. Su esposo, quien detesta el uso de los aparatos tecnológicos, llegó recientemente a la casa, le arrebató el teléfono celular, la golpeó  y la amenazó de muerte con un puñal si volvía a verla chateando.
Ella agradece a Dios estar con vida y, sin tomar ninguna acción para protegerse, como acudir a la justicia, ha optado por no acceder a  Internet. 
Así como Ramona hay miles  de dominicanas que sufren amenazas por recibir o enviar mensajes de texto. Otras son acosadas, hostigadas  y chantajeadas por las redes sociales. Pero en el país no hay estadísticas oficiales que indiquen la cantidad de mujeres que sufren este tipo de violencia.
A Facebook, Twitter, Instagram, así como la aplicación de  mensajería de texto y audio WhatsApp se puede acceder hasta de forma gratuita si hay zona wifi, y son precisamente los medios usados con más frecuencia para violar los derechos de las mujeres y dañar reputaciones.
En Santiago, se produjo un hecho que creó consternación. Un hombre, identificado como Ángel Vásquez, mató a tubazos a su pareja embarazada, Leidy Miguelina Peña Colón, de 30 años, frente a sus tres hijos, porque ella  se negó, supuestamente, a mostrarle un mensaje que había recibido en un teléfono celular.
El acoso nos afecta a todos
Según un estudio publicado por  Pew Research Center, en EE.UU. el 40% de usuarios de Internet son víctimas de acoso en línea.
Ese centro de investigaciones con sede en Washington, D.C., que brinda información sobre problemas, actitudes y tendencias que caracterizan a los Estados Unidos y el mundo, dice que de los usuarios encuestados, el 27% dijo haber sido insultado, el 22% víctima de alguien que intentó a propósito avergonzarlo y el 8% acosado o físicamente amenazado. Un 6% reportó haber sido acosado sexualmente.
Los más vulnerables a convertirse en víctimas de esta clase de comportamiento en línea son los jóvenes de 18 a 19 años (65%) y las mujeres de entre 18 y 24 (25% han sido acosadas sexualmente), según el sondeo.
Consecuencias psicológicas
La violencia sicológica es la que más se sufre con el hostigamiento, amenazas, las campañas de descrédito o el chantaje por las redes sociales y las mujeres son las más vulnerables, en su mayoría adolescentes.
Natividad tenía 15 años cuando su novio subió a Facebook una fotografía de ella desnuda. Por mucho tiempo, fue el tema de conversación en su pequeña comunidad, ubicada al sur del país. Ella abandonó los estudios y, a sus 18 años, ha tenido varias parejas. “Ella está traumatizada”, cuenta una de sus tres hermanas. 
La psicóloga infanto-juvenil Roxana González dice que hoy en día cuando la fotografía de una joven, desnuda o en situación comprometedora, es subida a las redes sociales, se enteran todos los que están en su entorno, porque sus padres, vecinos, amigos, compañeros de clase o de trabajo  tienen acceso a Internet, entonces, sufre la familia.
Esta forma de violencia,  sobre todo en las adolescentes, provoca un daño terrible a su autoestima: una sensación de ansiedad las invade. Hasta sufren ataques de pánico cada vez que salen a la calle, porque temen que las van a reconocer por las fotos o por lo que se ha publicado de ellas.
La especialista propone, en esos casos, trabajar con toda la familia. “Cuando su reputación ha sido dañada hay que trabajar para volver a crear esa autoestima perdida. Orientarlas para que tengan cuidado con lo que graban y las fotografías que se toman”.
Dice que ha tenido casos en donde las afectadas han tenido instintos suicidas y “gracias a Dios no pasó”.  De ahí que destaca la importancia del apoyo de la familia y de que los agresores sean sometidos a la justicia para que no vuelvan a cometer ese delito.
Las fotografías no siempre son colgadas a las redes sociales por las parejas o exparejas. Otros “hackean” las cuentas de Internet, suplantan identidades y utilizan otras maniobras ilegales para dañar la reputación, a veces, de su propia familia.
Este delito tiene prisión
Aunque muchos lo ignoran y no hacen uso de la justicia para castigar a los agresores cibernéticos, en República Dominicana está la Ley No. 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología que  contempla sanciones que van desde tres meses de prisión hasta los diez años, dependiendo de la gravedad del hecho, tanto para el que comete el delito, como para el cómplice, pudiendo ser condenado por homicidio cuando se llega a provocar la muerte de una persona. 
Esta legislación en el artículo 12, “Atentado contra la Vida de la Persona”, dice que se sancionará con las mismas penas del homicidio intencional o inintencional, o la provocación de muerte de una persona cometida utilizando sistemas de carácter electrónico, informático, telemático o de telecomunicaciones, o sus componentes.  
El chantaje, que es muy recurrente, ya que muchas personas piden dinero o sexo para no publicar determinadas informaciones o fotografías, conlleva prisión de uno a cinco años y multas de diez a 200 salarios mínimos. Esta forma de violencia es conocida en algunos países como “gooming”. 
El artículo 17, que castiga el robo de identidad, establece prisión de hasta siete años, igual que la difamación e injuria pública por medios electrónicos que tiene de tres meses a un año la primera y hasta cinco años la última.
Acompañamiento legal y sicológico
El Ministerio de la Mujer, a través del Departamento de No Violencia,  que acompaña con asistencia legal y sicológica, tiene en la actualidad varios casos en los tribunales de mujeres que han recibido amenazas, hostigamientos y acoso por las redes sociales.
Según cuenta la abogada Sony Cepeda, además de una violación a la ley 53-07, este tipo de violencia es castigada por la ley 24-07 sobre Violencia Intrafamiliar y contra la Mujer.
Dice que ese tipo de denuncias es constante, y que ese ministerio ha logrado apresamiento, órdenes de alejamiento y procesos abiertos con personas que han cometido el delito y han salido del país.
Pide a las víctimas no abandonar el proceso en la justicia para lograr las sanciones correspondientes y  así evitar que el victimario vuelva a incurrir en el delito cibernético.
La experta recomienda a las agraviadas poner la denuncia en las fiscalías y acudir con los mensajes de textos, los emails  y todas las pruebas que poseen para que el ministerio público pueda validarlos con el Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (Dicat).
¿Quién persigue este delito?
Las investigaciones de los casos y el sometimiento a la justicia de las personas involucradas en delito de alta tecnología es una responsabilidad del Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos de Alta Tecnología (Dicat), el cual tendrá oficiales de enlace de la División de Investigación de Delitos Informáticos (DIDI) del  Departamento Nacional de Investigaciones del Ministerio de Defensa y la Dirección Nacional de Control de Drogas, según lo establecido en la ley 53-07.  El Dicat tiene su cuenta de Twitter @DICATPN
El ministerio público creó la Procuraduría Especializada contra Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, cumpliendo con esta disposición legal, y según cuenta su titular John Henry Reynoso Ramírez, cuando tienen casos de violencia contra la mujer, a través de la tecnología, le dan el apoyo necesario a la Procuraduría General para Asuntos de la Mujer.
Frecuentemente el Dicat da a conocer el apresamiento de personas que violan esta legislación, con la suplantación de identidades,  amenazas por las redes sociales que en algunos casos se materializan, como el chantaje y otros.
Citamos algunos casos dados a conocer por el Dicat. En Santiago fue desmantelado un centro de servicio de pornografía por Internet que operaba en la avenida Las Carreras de esa ciudad, y arrestaron a un estadounidense, una colombiana, 16 dominicanas y cinco dominicanos.
Otro caso es el apresamiento de una pareja de hermanos acusados de difundir imágenes difamatorias a través de la red social Instagram contra más de 30 personas, entre ellas funcionarios y otras figuras públicas.
Integran la pareja Mariana Rodríguez Fernández, quien al momento de ser ubicada y detenida, se encontraba en compañía de su hermano Navil Rodríguez Fernández. Ambos son investigados con relación a la creación de la cuenta de instagram “Bochinchando del 1 al 8”.
Se destaca que personalidades de la vida artística han sido víctimas de este delito y sus casos han sido resueltos y dados a conocer a los medios de comunicación, como, por ejemplo, el cantante urbano Manuel Baret Marte, “Vakeró”, que  utilizó su cuenta en la red social Twitter para denunciar que un hombre se hacía pasar por él en Facebook y pedía a sus seguidoras que se desnudaran.
Mozart La Para fue otro cantante afectado por este delito, ya que un hombre que se hizo pasar por él en la red social Facebook mantuvo raptada a una mujer a la que obligó presuntamente a sostener relaciones sexuales.
También  la comunicadora Nashla Bogaert  presentó en la Fiscalía del Distrito Nacional una denuncia contra todos los que divulgaron vía Internet unas fotografías en las que ella aparece desnuda.

Ratifican condena de 12 años de prisión contra medico Iván Rosa, hallado culpable de violación sexual

  La Corte de Apelación del Distrito Nacional ratificó la condena de 12 años de prisión contra Iván Anselmo Rosa Martínez, hallado culpable ...