San Francisco de Macorís._ Uno de los abogados de la familia de la adolescente asesinada, Emely Peguero, dijo que espera que los jueces del Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Judicial Duarte, dicten 20 años de prisión para Marlin Martínez y 30 para Marlon, más 20 millones de pesos como indemnización para la familia afectada. .
El abogado Noel Medina consideró además que las pruebas que presentaron ante el tribunal fueron suficientes para lograr la pena que solicitó el Ministerio Público.
“Como querellantes estamos en paz, estamos tranquilos, hicimos nuestro trabajo, las pruebas son las que condenan, nosotros somos actores y presentamos las pruebas en su momento (…) entendemos que la justicia va a operar”, expresó Medina.
En cuanto al pedimento de la defensa de Marlin, quien solicitó que fuera descargada y declarada inocente, el abogado consideró que el trabajo de la defensa es oponerse a la parte acusadora, y que están en su pleno derecho.
Se espera que a las 2:00 de la tarde de este miércoles el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Judicial Duarte de a conocer la sentencia del caso de la muerte de la adolescente Emely Peguero, en el que los principales acusados son Marlon Martínez, quien era novio de la fallecida, y Marlin Martínez, madre de éste. Para el primer acusado el Ministerio Público pide 30 años de cárcel por asesinato, y por su madre 20, por complicidad. Emely desapareció el 23 de agosto de 2017 y fue encontrada muerta el 31 de ese mismo mes.
SAN FRANCISCO DE MACORIS. El padre de la menor Emely Peguero, quien fue asesinada con cinco meses de gestación, se quejó por los constantes aplazamientos del caso que se le sigue a los acusados de terminar con la vida de la adolescente.
Genaro Peguero, al salir de la sala de audiencia de la Corte de Apelación de la Cámara Penal del distrito judicial, denunció que a su familia se le está tratando con discriminación y dejadez por parte de los órganos judiciales.
“No fue un animal que mataron, fue a mi hija, y ellos están jugando con la dignidad y el dolor nuestro, queremos que esto se resuelva cuanto antes”, subrayó Genaro Peguero.
Los jueces de la Corte de Apelación de la Cámara Penal del distrito judicial de San Francisco de Macorís aplazaron para el mediodía de hoy el conocimiento de la apelación de las medidas de coerción de los imputados Marlin y Marlon Martínez, acusados de ser los autores materiales del asesinato de Emely Peguero.
La posposición del juicio se debió a que las autoridades carcelarias no trasladaron a tiempo al Palacio de Justicia al acusado Marlon Martínez, desde la cárcel del municipio de Salcedo.
Asimismo, porque Cándido Simó, principal titular abogado defensor de la familia Martínez solicitó que se le esperara, ya que estaba viajando desde Baní a esta ciudad, debido a que se encontraba en el novenario del fallecimiento de su madre.
Los jueces que integran la Cámara Penal local son Sulpicio Almonó (presidente), y los magistrados Andrés Reinoso, Saturnina Rojas y Ramón Gil.
En esta ocasión se conocerá la apelación de la extensión de los tres meses de prisión preventiva que existen contra Marlin y su hijo Marlon, por el crimen de Emely Peguero, ocurrido en agosto del 2017.
En la tercera planta del Palacio de Justicia, donde se verificará la causa, se tomaron extremas medidas de seguridad.
No hubo, al menos por el momento, prueba nuclear en Corea del Norte para conmemorar el aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung. Tampoco prueba de misiles. Pero el régimen de su nieto Kim Jong-un así que lanzó una advertencia amenazante: mostró una serie de nuevos misiles, dos de ellos posiblemente intercontinentales, en un inquietante desfile militar por el centro de Pyongyang.
En un momento de máxima tensión con Estados Unidos. Washington ha enviado un portaaviones a la zona y asegura que dará cuenta del programa de armamento norcoreano si este país no accede a desarmarse. Pyongyang aprovechó para mandarle un mensaje al presidente Donald Trump: “Si fuerza una provocación temeraria contra nosotros, nuestro poderío contrarrevolucionario contraatacará con un golpe aniquilador. Responderemos a la guerra total con guerra total, y contestaremos a la guerra nuclear con nuestro propio estilo de ataque nuclear”, sostenía al comienzo del desfile el número dos del régimen, Choi Ryoung Hae, ante la mirada del líder supremo norcoreano.
El objetivo nominal del desfile era agasajar a Kim Il-sung en el que hubiera sido su 105º cumpleaños. El objetivo real, rendir homenaje a su nieto, el actual líder supremo, Kim Jong-un, y que la población le enviara un mensaje de adhesión incondicional.
Escuadrón tras escuadrón de militares marchando al paso de la oca. Soldados con fusil y la bayoneta montada. Zapadores en uniforme de camuflaje y la cara ennegrecida. Pilotos con gafas de aviador. Tanques y carros de combate. Unidades antiaéreas. Todos pasaban ante el mariscal entre gritos ensordecedores: “¡Kim Il-sung, Kim Jong-un, mansae!” (“Larga vida a Kim Il-sung y Kim Jong-un)”. En el cielo, una formación de aviones formaba el número 105, los años que hubiera cumplido el fundador del régimen.
Pero los grandes protagonistas fueron los misiles: mostró 56, de 10 tipos diferentes El régimen se ha fijado como gran objetivo desarrollar un proyectil intercontinental que pueda alcanzar territorio estadounidense. Aunque nunca los ha probado en vuelo, ha mostrado en ocasiones previas dos modelos -el KN-08 y el KN-14- y ha prometido completar una prueba a lo largo de este año.
En este desfile exhibió un modelo nunca visto hasta ahora, un aparente híbrido de los dos ya existentes, y dos nuevos tipos de lanzaderas. También mostró por primera vez en un desfile su KN-11, un misil balístico que se lanza desde un submarino y que probó con éxito ya el año pasado.
“Estamos completamente preparados para cualquier tipo de guerra si Estados Unidos ataca en la península coreana”, indicaba el número dos del régimen.
FOTOGALERÍAUn momento del espectacular desfile del sábado en Pyongyang.HOW HWEE YOUNGEFE
El coronel Zo Bong-chol, uno de los cientos de militares que presenciaban el desfile desde las gradas, prefería volver a llamar la atención sobre el nuevo armamento: “Los estadounidenses están realizando maniobras en el sur. No podemos quedarnos mirando mientras atacan nuestro país”.
No fue solo el Ejército el que rindió pleitesía a Kim, que contemplaba la marcha entre aplausos y risas. La población también desarrollaba su propio desfile para expresar su lealtad al líder, un treintañero que esta semana cumplió sus primeros cinco años como secretario general del Partido de los Trabajadores de Corea.
Según los funcionarios del régimen que acompañan a todas partes a los periodistas extranjeros y controlan sus movimientos y entrevistas, cerca de 100.000 personas participaron en este ejercicio de éxtasis popular.
Ataviados ellos con traje de chaqueta y corbata, y ellas de coloridos hanbok (el traje tradicional coreano), marchaban en formaciones similares a las militares, organizados para representar a lo más granado de la sociedad norcoreana. La formación de deportistas lucía sus medallas. El equipo de fútbol femenino, que recientemente se enfrentó a Corea del Sur, sus mejores galas. Los médicos desfilaban en bata blanca. Una carroza reclamaba la unificación coreana; otra, alababa los grandes logros del último año del régimen: la inauguración de una nueva avenida en Pyongyang y de nuevos vagones para su sistema de metro.
Si los soldados portaban sus armas, ellos agitaban guirnaldas de vivos colores, lanzando vivas a Kim Jong-un y entrando en paroxismo al verse próximos al líder.
Jang Yun-hyang, de 25 años y enfermera en un hospital, es ya una veterana de estas marchas: lleva participando desde sus tiempos de estudiante, asegura. “Es una gran oportunidad para poder ver de cerca a nuestro querido mariscal”. ¿Tres horas de desfile agitando guirnaldas sin descanso? “No me dolían los brazos. Estaba allí de todo corazón”.