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miércoles, 29 de marzo de 2023

Lugares donde podrás acudir en caso de estar atravesando por problemas de depresión




El departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública posee la línea de información sobre la depresión en el 809-544-4223

El departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública posee la línea de información sobre la depresión en el 809-544-4223. Este departamento ofrece directorios y contactos de centros de ayuda contra la depresión y prevención del suicidio. Laboran de lunes a viernes en horario de 8 a.m. a 4 p.m.

Otra entidad para hablar y tratar la depresión es la Fundación Alam Cabrera, que posee un personal de psicología encargado de promover la prevención del suicidio, brindar soporte contra la depresión y capacitar a las personas. Laboran por cita, en horario de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Las consultas tienen un costo de 200 pesos. La línea de información de la entidad es el 809-740-5339.

A continuacion La Psicologa clinica Alejandrina de los Santos nos habla sobre la depresion   

La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida.

 La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Algunas investigaciones indican que el riesgo genético para la depresión es el resultado de la influencia de varios genes que actúan junto con factores ambientales y otros factores de riesgo.

Algunos tipos de depresión tienden a darse en familias. Sin embargo, la depresión también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de depresión. No todas las personas con enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas.

La gravedad, frecuencia y duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y su enfermedad en particular.

 Cuántos grados hay de depresión?  Se procedió a clasificar a los mismos de acuerdo al nivel de depresión evidenciado en cinco categorías: sin depresión; depresión leve; depresión moderada; depresión moderada-grave y depresión severa.

 

Qué depresión es la más peligrosa? La depresión clínica es la forma más grave de depresión y también se la denomina «depresión mayor» o «trastorno depresivo mayor». No es igual a la depresión provocada por una pérdida, como la muerte de un ser querido, o por una enfermedad, como un trastorno tiroideo.

 


 Fuente Externa

 

lunes, 10 de febrero de 2020

Asistir a la iglesia previene la depresión y mejora la salud mental



Asistir o visitar la iglesia con frecuencia es una manera muy eficaz de prevenir la depresión y mejorar la salud de tu mente. Según estudio también es bueno unirse a un grupo político, hacer deporte u obras de bien social.
Los expertos investigadores británicos y holandés, estudiaron el comportamiento de unas nueve mil personas mayores de 50 años en varios países de Europa, de esta manera detectaron diferentes niveles de actividad social al unirse a una entidad religiosa, y ver cómo influye en el estado de ánimo de la gente, información ofrecida por Daily Mail.
El bien visto estudio fue publicado en la revista American Journal of Epidemiology. Entre los resultados, se hizo más evidente que pertenecer a la iglesia es más beneficioso que participar en actividades deportivas, educativas o de hacer obras de caridad.
Cabe señalar que las personas que se unieron a grupos políticos tuvieron un beneficio en su salud mental, sin embargo sólo al comienzo.
La encuesta fue realizada en forma conjunta por el Centro Médico de la Universidad que lleva por nombre Erasmus de Holanda y la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres.
Los expertos encontraron que asistir a la iglesia es la mejor manera de combatir la depresión. También dentro de los resultados arrojado, no fue posible precisar que sea la fe misma que ayuda a la gente, o sea la religión da simplemente a la gente un “sentido de pertenencia”, mas especialmente en la vejez.
Así que si usted esta leyendo esta información no es casualidad sino propósito, la palabra de Dios establece que no debemos dejar de congregarnos, así como mucho tienen por costumbre. Hebreos 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros , y mucho más al ver que el día se acerca. Mateo 18:20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombreallí estoy yo en medio de ellos.”Salmos 22:22 “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré.”
Hemos visto en los resultados de este estudio realizado demuestra que la única actividad asociada con la felicidad duradera, estaba en la asistencia a un grupo religioso.
Usted que es parte del cuerpo de Cristo debe saber que su papel es importante en los caminos del Señor la Iglesia tiene la responsabilidad en la sociedad de ayudar a todo individuo con la depresión, y también sirve como un mecanismo de supervivencia en tiempos de enfermedad en la fase de la vejez”, expresó.

martes, 8 de enero de 2019

La violencia humana y la depresión está relacionada con los hábitos alimenticios








La carencia de los ácidos grasos omega-3 en la dieta occidental propicia depresión y agresividad


 Investigaciones realizadas con personal recluso y alcohólicos violentos han descubierto que un déficit en ácidos graso omega-3 propicia el surgimiento de comportamientos agresivos, depresión, suicidios y violencia. Los ácidos grasos omega-3, que consumimos sobre todo con el pescado, propician óptimas conexiones neuronales, pero su consumo se ha reducido considerablemente en la dieta de los países desarrollados como consecuencia de los hábitos de vida. 


A cambio, ha subido el consumo de otros ácidos grasos que impiden conexiones neuronales apropiadas. Las dietas modernas podrían estar cambiando por tanto la arquitectura y el funcionamiento de nuestro cerebro, lo que explicaría en gran parte los niveles de violencia de la población occidental y señala asimismo que estas tendencias son reversibles con sólo un cambio en la dieta diaria.


Las conductas agresivas podrían tener parte de su origen en una dieta inapropiada, según investigaciones de las que se hace eco The Guardian. Diversas pruebas clínicas realizadas en el Reino Unido y en Estados Unidos han demostrado que la deficiencia nutricional de ácidos grasos omega 3 propicia comportamientos violentos y depresión y que, por el contrario, prisioneros sometidos a un cambio en su alimentación en la que se incluyeron estos ácidos variaron notablemente sus conductas, volviéndose menos agresivos. 

Los ácidos grasos omega-3 se encuentran en los pescados azules, el lino o las semillas de calabaza, los cañamones o las nueces, entre otros alimentos. Anteriores investigaciones habían demostrado que el consumo en grandes cantidades de estos ácidos grasos aumenta el tiempo de coagulación de la sangre –evitando las enfermedades cardiovasculares- y tiene efectos beneficiosos sobre el cerebro, disminuyendo los efectos de la depresión e incluso el rendimiento intelectual de niños en edad escolar. 

Ahora, los especialistas señalan además que los desórdenes agresivos y depresivos podrían verse aumentados por las deficiencias nutricionales en ácidos grasos omega-3. En concreto, expertos como Joseph Hibbeln, del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism de Bethesda, en Estados Unidos, escriben en un artículo publicado en la International Review of Psychiatry, que las deficiencias tempranas de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexanoico (tipos de ácidos grasos omega-3), podrían disminuir los niveles de serotonina del cerebro en periodos críticos del desarrollo neurológico, provocando una evolución deficiente de los sistemas de neurotransmisión cerebrales, y limitando el funcionamiento óptimo del sistema límbico y del córtex frontal del cerebro. 

Identificar los nutrientes 

Los efectos de estas carencias pueden manifestarse en el comportamiento, con actitudes agresivas y hostiles e incapacidad de controlar el estrés y la violencia en la edad adulta. Esta situación sería en parte reversible si se aumenta el consumo de dichos ácidos grasos. 

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud publicó el año pasado que, en 2020, los desórdenes neuropsiquiátricos supondrían el 14% del total de las enfermedades mundiales, la relación de la nutrición con los desórdenes psiquiátricos ha sido aún poco estudiada, señalan Hibbeln y sus colegas. 

La identificación de los nutrientes que podrían ayudar en el tratamiento de tendencias agresivas o depresivas resulta extremadamente útil gracias a su bajo coste y a su potencial aplicación global. Los ácidos grasos omega-3 (en especial el EPA y el DHA) se concentran selectivamente en el cerebro y pueden alterar los procesos neuroquímicos de ciertas enfermedades psiquiátricas graves. Su carencia puede potenciar la agresividad, una lacra social cada vez mayor en Occidente, donde, según los investigadores, nuestra dieta quizá carezca en exceso de este tipo de ácidos grasos. 

Presos menos agresivos 

Las investigaciones realizadas en Estados Unidos y el Reino Unido se hicieron con delincuentes que fueron sometidos a un cambio en su dieta con el fin de comprobar si los nutrientes que consumían podían tener alguna relación con sus actitudes agresivas. 

Investigadores del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism, que forma parte del National Institute of Health norteamericano, pusieron anuncios para alcohólicos agresivos en el Washington Post en el año 2001. 

Unos 80 voluntarios acudieron a la llamada, se sometieron a un periodo de desintoxicación de tres semanas, y después a la mitad de ellos –elegida aleatoriamente- se le suministraron dos gramos al día de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) durante tres meses, mientras que al resto se les dieron placebos. Esta prueba, casi terminada, ha demostrado que los voluntarios que realmente tomaron los ácidos grasos esenciales cambiaron de actitud en mayor medida que los que consumieron el placebo. 

Otro estudio piloto con 30 pacientes con comportamientos violentos había demostrado anteriormente que gracias al consumo de estos ácidos grasos dichos comportamientos se habían reducido en un tercio. Los resultados surgieron de las mediciones de los grados de hostilidad e irritabilidad de los voluntarios. 

En el Reino Unido, otro estudio llevado a cabo en una prisión de alta seguridad para jóvenes delincuentes, demostró que los comportamientos violentos podían ser atribuibles, al menos en parte, a deficiencias nutricionales. 

La prueba se realizó en la prisión de Aylesbury. En ella, se suministraron a 231 jóvenes presos multivitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, lo que provocó que el número de delitos violentos registrados dentro de la propia prisión disminuyera en un 37%. El resto de los delitos también se redujo en un 26%. 

A raíz de estos descubrimientos, el gobierno alemán ha puesto en marcha un proyecto con el que intentará conocer el efecto de estos suplementos nutricionales en sus propios presos. 

Efectos en el cerebro 

Según las investigaciones realizadas, los efectos de estos nutrientes en nuestro cerebro pueden explicarse desde el punto de vista bioquímico y biofísico. Las deficiencias de las grasas esenciales que el cerebro necesita, así como de los nutrientes necesarios para metabolizarlas, origina una serie de problemas mentales que van desde la depresión hasta la agresividad. 

Los ácidos grasos esenciales no pueden obtenerse más que consumiéndolos, porque el organismo humano no los elabora. Estos ácidos forman parte de la estructura cerebral, y suponen el 20% de las membranas de las células nerviosas. La sinapsis o enlaces de conexión entre las células nerviosas contienen una proporción mayor de ácidos grasos, con un 60% de ácidos grasos omega-3 DHA. 

Por lo tanto, resulta esencial para que las señales entre las neuronas circulen de manera eficiente. Si no es así, los neurotransimores dejan de funcionar como debieran, con un aumento del riesgo de suicidio, depresión y de desarrollo de comportamientos violentos e impulsivos. 

Dietas inadecuadas 

Diferentes especialistas señalan al respecto que las dietas modernas podrían estar cambiando profundamente la arquitectura y el funcionamiento de nuestro cerebro. Durante el último siglo, los países desarrollados han reducido drásticamente el consumo de ácidos grasos omega-3, sobre todo porque ha aumentado el consumo de aceites industriales como el de la soja, el maíz y el girasol. 

Hibbeln y sus colegas han estudiado el aumento en el consumo de otros ácidos grasos, los omega-6 de aceites de semilla en 38 países desde 1960, comparándolo con el aumento de las tasas de delitos violentos en el mismo periodo. Y en todos los casos el consumo de estos ácidos grasos, estaba relacionado con un ascenso progresivo de la tasa de homicidios. 

Por el contrario, las sociedades en las que el consumo de ácidos omega-3 se ha mantenido más alto que el de los ácidos omega-6 porque la gente sigue comiendo pescado, como en Japón, las tasas de homicidios y depresión se mantienen bajas. 

Evidentemente, la dieta no es la única causa del aumento de la violencia en Occidente, señalan los investigadores. Sin embargo, conviene tener en cuenta que sí podría tener cierta influencia. Pruebas en los laboratorios del National Institute of Health demostraron asimismo que la composición de las membranas de las células nerviosas del cerebro de personas de Estados Unidos era diferente a la de personas japonesas, que consumen más ácidos grasos omega-3. 

Las membranas de las células nerviosas de los americanos contenían mayor cantidad de ácidos grasos omega-6, menos flexibles y, por lo tanto, menos propiciadores de las sinapsis, mientras que los japoneses tenían en sus membranas celulares mayor cantidad de ácidos grasos omega-3. 

Por lo tanto, el cerebro también padece los efectos de la industrialización. Los cambios en nuestra dieta no sólo afectan a la salud del organismo, sino también a la mental.



Fuente: tendencias21.net

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