Si por ejemplo la bomba más grande detonada por la URSS explotara sobre el suelo de Madrid, el número de muertos superaría los tres millones, en concreto serían 3.407.757, y habría 1.214.363 de heridos, según el simulador. La explosión generaría una bola de fuego de 113,31 kilómetros cuadrados.
En una bomba de fisión, la bola de fuego es 10.000 veces más caliente que la superficie del Sol. Cualquier individuo u objeto dentro de la bola de fuego se vaporizaría en un instante. El radio de calor sería de 8.289,25 kilómetros cuadrados. Cualquiera dentro de este radio sufriría quemaduras de tercer grado graves o fatales y la madera, la ropa, el papel y los plásticos se incendiarían. Incluso fuera de este límite, el calor aún sería lo suficientemente intenso como para causar quemaduras de primer y segundo grado.
A medida que la bola de fuego se expandiese, empujaría el aire circundante e iría creando una onda de choque, que en esta simulación llegaría a ser de 893,65 kilómetros cuadrados. En este radio, la presión de la onda de choque es lo suficientemente fuerte como para destruir la mayoría de los edificios, excepto aquellos que están reforzados. Si bien el cuerpo humano puede sobrevivir a un cambio de presión importante y fuertes vientos, es probable que cualquier persona en esta área resultase lesionada o perdiese la vida por el colapso de estructuras o por los escombros arrastrados por el viento.