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domingo, 19 de diciembre de 2021

¿Eres una persona dulce? conoces cuales son sus características

 



Qué se le viene a la mente cuando piensa en dulce? Probablemente sean postres o inclusive una fruta pero, ¿alguna vez ha escuchado a alguien decir la expresión “que persona tan dulce”?

Las personas dulces son llamadas así gracias a la amabilidad y dulzura que muestran en su actitud. Pero, ¿qué es realmente una persona dulce?

La nutricionista Raquel Tejada, comentó: “este tipo de personas suelen tener una sonrisa contagiosa, están llenas de energía y son sensibles con su entorno. Estas se caracterizan por estar siempre atentas y sonrientes, además de dispuestas a ayudar a los demás cuando lo necesiten”.

Dentro de las principales interrogantes que rodean a las personas dulces es, si es existe una relación entre su carácter o personalidad y la alimentación que llevan, es decir, si se les puede categorizar de esa manera gracias al consumo de azúcar.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de North Dakota y la Universidad de Gettysburg las personas que tienen una preferencia por comer alimentos dulces, que van desde frutas hasta pequeñas golosinas, tienden a tener una disposición más dulce y son más propensos a ayudar a personas necesitadas, en comparación con aquellos que optan por los alimentos salados, amargos o ácidos.


Se encontró, también, que las personas que gustan de lo dulce, tienden a ser percibidas como más agradables o útiles.

¿Por qué lo dulce?

Al parecer, no solo corresponde a una metáfora.  Al consumir azúcar, la hormona serotonina que segrega el cuerpo aumenta, lo que se traduce en un mejor estado de ánimo.

“La serotonina es una sustancia química necesaria para el funcionamiento saludable de las células del cerebro, la cual regula elementos como el sueño, el humor, la ingesta de comida y hasta la tolerancia al dolor” señaló la especialista. “Cuando hay niveles bajos de serotonina, se puede producir insomnio, depresión, apetito descontrolado y agresividad en algunos casos”.

Tejada agregó que los alimentos que contienen azúcar hacen que la energía aumente, por lo que mantener un nivel adecuado en la sangre ayuda a estabilizar el estado de ánimo y a evitar la irritabilidad que puede resultar del choque del azúcar.

Además, se ha demostrado que los niveles cerebrales de serotonina están directamente relacionados con la dieta. “Con el consumo de alimentos adecuados y a la hora correcta, se puede lograr una sensación de bienestar, relajación, mayor autoestima y alta capacidad de concentración”, finalizó la nutricionista.

Cabe destacar que la calificación de persona dulce a las personas que consumen  alimentos azucarados es exclusiva de este sabor, ya que no se encontró relación alguna entre los otros tres sabores básicos (amargo, ácido, salado) y algún rasgo de personalidad.


Se debe recordar que el azúcar pertenece a la familia de los carbohidratos, por lo que su consumo debe ser moderado y acompañado de actividad física de manera regular.

 ¿Cómo ser una persona dulce?

Ahora que ya se sabe qué son las personas dulces y por qué reciben esa denominación, en el siguiente recuadro se presentarán consejos que lo llevarán, no solo a ser una persona dulce, sino a llevar una vida más sana y feliz.

Para tener en cuenta

- Realice actividad física 30 minutos al día, cinco veces por semana.

- Tenga una alimentación balanceada.

- Ningún alimento o bebida es responsable, por sí solo, de que las personas tengan sobrepeso u obesidad.

- Reúnase con amigos y familia.

viernes, 2 de julio de 2021

Estos son los alimentos que debes consumir para tener un cerebro ‘joven’

 


  • Mantener una alimentación saludable puede contribuir a prevenir, retrasar o reducir las ‘arrugas’ del cerebro
  • La buena alimentación es una de las claves para reducir el riesgo de que a nuestro cerebro “le salgan arrugas”, es decir para sentar unas condiciones orgánicas que puedan ayudar a prevenir, retrasar o reducir el envejecimiento cerebral”, aseguran desde la Clínica Neolife (www.neolifesalud.com), especializada en gestión médica de la edad.

    “Según el ensayo clínico PREDIMED, se demuestra la eficacia de la dieta mediterránea en la prevención de la enfermedad cardiovascular y sus principales factores de riesgo, siendo capaz de reducir significativamente la incidencia de complicaciones”, indican desde Neolife.

    “Este estudio sugiere que la adherencia a un tipo de dieta mediterránea reduce los eventos cardiovasculares, incluido el ictus, lo que directa e indirectamente podría influir en el desarrollo de demencia”, según Alejandro Monzó, dietista-nutricionista de la Unidad de Nutrición de esta clínica.

  • “La incidencia de eventos cardiovasculares mayores fue menor entre quienes siguieron una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos, según comprobó el estudio PREDIMED”, afirma el especialista.

  • “De este estudio se desprende que la dieta mediterránea podría tener un carácter protector ante el deterioro cognitivo, al promover un menor deterioro vascular y a una diminución de la oxidación celular”, de acuerdo a Monzó.


  • Alejandro Monzó Elvira, dietista-nutricionista de la Clínica Neolife.

  • “Otra investigación sugiere que quienes siguen una pauta de comida saludable podrían tener cerebros de mayor tamaño que aquellos que se alimentan de un modo no saludable, por ejemplo, con demasiadas bebidas azucaradas”, según este especialista en nutrición clínica, hospitalaria y geriátrica.

     “Esto puede traducirse en una mayor capacidad de pensamiento y de gestión de las herramientas que nos ofrece el cerebro: cálculo, razonamiento, memoria y deducción”, reflexiona.

    Monzó se refiere a una investigación poblacional del Centro Médico de la Universidad Erasmus (Rotterdam, Países Bajos), sobre los factores que determinan la aparición de distintas enfermedades, incluidas las neurológicas, en las personas mayores.

  • Según Monzó, el denominado ‘Estudio de Rotterdam’ comprobó que seguir una dieta saludable es beneficioso para el cerebro, y que “especialmente el consumo de frutas y verduras está relacionado con mayores volúmenes en regiones específicas del cerebro”.

    Según indica el nutricionista, los investigadores neerlandeses encontraron que el consumo de fruta “se asoció de manera más prominente con un mayor volumen total del cerebro, el volumen de materia blanca y el volumen del hipocampo, mientras que el consumo de lácteos se relacionó con un mayor volumen de materia gris”.

  • Claves de la nutrición cerebral

  • La dieta es un factor determinante del deterioro cognitivo y de la demencia que puede ser modificable, según los expertos de Rotterdam, algo con lo que coincide Monzó, quien recomienda incluir de modo habitual en nuestra alimentación cotidiana los siguientes nutrientes “amigos del cerebro”:

    Ácidos grasos monoinsaturados. “Estas grasas alimentarias saludables ejercen un relevante papel protector de las membranas celulares. Se encuentran presentes en el aguacate, los frutos secos (almendras, anacardos y nueces), el aceite de oliva y las aceitunas”, según explica Monzó a EFE.

    Ácidos grasos Omega-3. “Estos ácidos grasos poliinsaturados, abundantes en los pescados grasos de agua fría (salmón, caballa, atún, arenques y sardinas) y las nueces, ejercen su carácter protector gracias a sus efectos beneficiosos, mediante distintos mecanismos sobre nuestro sistema circulatorio, los vasos sanguíneos y el metabolismo de las grasas”, según Monzó.

    “Dado que se ha descrito una relación directa entre la enfermedad cardiovascular y la aparición de demencia, incluido el Alzheimer, la reducción del riesgo cardiovascular podría disminuir el riesgo de demencia”, corrobora.

    Vitamina A.- “Contribuye a la plasticidad de las sinapsis, es decir, las conexiones entre las neuronas en el hipocampo, la parte del cerebro vital en la consolidación de la memoria. Está presente en los huevos y en la carne magra, entre otros alimentos”, según Monzó.

    Hierro. “Es importante en la regulación del desarrollo cerebral y el metabolismo energético. Lo encontramos en las legumbres y espinacas, entre otros alimentos”, señala.

     


    Zinc. “Implicado en el desarrollo cognitivo y los sentidos del gusto y el olfato, podemos obtenerlo a través del consumo de mariscos, avellanas y almendras”, según Monzó.

    Vitamina C. “Es un antioxidante por antonomasia, interviene en la transformación de sustancias de la química cerebral como la dopamina y la noraderenalina. Los cítricos, la remolacha o la espinaca tienen cantidades importantes de esta vitamina”, según Monzó.

    Vitamina E. “Está implicada en la protección de la membrana lipídica de las células cerebrales y tiene una gran capacidad antioxidante. La encontramos en los frutos secos, nueces, semillas, aceites vegetales de maíz, hortalizas de hoja verde y los cereales fortificados”, señala el nutricionista. Vitamina D. “Además de ejercer una función antioxidante, esta vitamina, regula la capacidad de mantener la correcta función del tejido nervioso cerebral”, explica Monzó.

    Señala que algunos alimentos ricos en vitamina D son: los pescados grasos (salmón, atún, caballa), los aceites de hígado de pescados, el hígado de vacuno, el queso y la yema de huevo.

    Vitamina B12. “Está vitamina es necesaria para preservar la vaina de la mielina alrededor de las neuronas y para la síntesis de sustancias cerebrales”, señala Monzó.

    Indica que la vitamina B12 “se encuentra naturalmente en alimentos de origen animal (hígado de vacuno, almejas, pescado, carne de ave, huevos y lácteos) y que los alimentos de origen vegetal no la contienen salvo que sean 

miércoles, 30 de junio de 2021

¿Qué son Normas de convivencia?

 Las normas de convivencia son un conjunto de reglas establecidas en un grupo social a fin de orientar y facilitar las relaciones entre los sujetos y garantizar el buen desarrollo del trabajo y la vida cotidiana.

Por esta razón, las normas de convivencia se basan en valores como la tolerancia, el respeto mutuo, el cumplimiento de los deberes y derechos y el respeto de los derechos ajenos.

 ¿Para qué sirven las normas de convivencia?

Las normas de convivencia ayudan a prevenir conflictos entre los miembros de un grupo o comunidad, pues estos, al sembrar la hostilidad, amenazan el bienestar de la vida cotidiana, dificultan el desarrollo de las metas sociales y pueden, incluso, propiciar desenlaces trágicos e irreparables.

El cumplimiento de las normas de convivencia favorece la promoción de un ambiente pacífico, la buena comunicación y la asimilación de los valores de respeto, tolerancia, solidaridad y compañerismo.

De esta forma, las normas de convivencia coadyuvan en la transmisión de hábitos saludables en los individuos, en el trabajo productivo y en la construcción del sentido de pertenencia.

Significado de Convivencia

Convivencia es el acto de convivir. La palabra convivencia es de origen latín, formado por el prefijo “con” y, la palabra “vivencia”, que significa acto de existir de forma respetuosa hacia las demás personas.

La convivencia necesita una pluralidad de personas. En la vida del ser humano, desde que nacemos es fundamental la socialización entre los individuos y, es por ello que las áreas de psicología y medicina, afirman que es imprescindible la interacción con otros seres humanos para la salud mental y la integridad física de la persona y de quienes lo rodean, fundamental para lograr el equilibrio del individuo y su desenvolvimiento en su vida personal, profesional y social.

La convivencia se puede llevar en diferentes ámbitos como: trabajo, hogar, espacios públicos, escuela, entre otros. Es de destacar, en una convivencia es fundamental existir y tener en cuenta los siguientes valores: el respeto, la honestidad, la tolerancia, la solidaridad, entre otros y, normas y códigos de comportamientos que hacen una buena convivencia.

 En relación a lo anterior, cuando respetamos a los otros, nos respetamos a nosotros mismos y podemos exigir respeto para con uno, ser honestos es fundamental en cualquier relación pero primordial para convivir con los demás, porque ser honestos nos hace fiables y de confiar para los demás, del mismo modo debemos tolerar a los demás y sus ideas y ser solidarios en los momentos de dificultad.

 Los conflictos de convivencia entre las personas pueden generar problemas y enfermedades mucho más graves que afectan la salud de aquellos que comparten o tienen vida en común, como la propia intolerancia entre ellos que a su vez conlleva o puede generar graves problemas de ansiedad, depresión, estrés y hasta depresión extrema que puede ocasionar el suicidio en alguno de los que conviven.

Dichos problemas de convivencia lamentablemente son actualmente desdichas que viven muchas familias alrededor del mundo, que se viven entre padres e hijos, parejas, suegros o suegras y nueras o yernos que hacen la vida del día a día insoportable, para ello los especialistas de la psicología recomiendan tratamientos de aceptación propia y aceptación hacia los demás, para luego hacer terapias familiares en las que se digan las cosas que molestan a unos y a otros y canalizar las diferencias y aceptar aquello que no se puede cambiar y transformar aquellas que son viables.

 Convivencia social

Hablamos también de la convivencia social cuando estamos en presencia de una coexistencia pacífica y armoniosa de grupos humanos en un mismo espacio, como por ejemplo cuando hablamos de las relaciones de coexistencia entre los dueños de los apartamentos de un edificio, o de un conjunto residencial de casas conjuntas.

En dichas relaciones debe existir un mínimo de respeto y consideración por los demás, saber que hacer ruidos molestos a la 1: 00 de la mañana causa disgusto a los vecinos, así como saber, que no se puede tirar la basura en el pasillo conjunto entre vecinos ya que le causará problemas a la salud tanto de él como a la de los vecinos, por lo que deben existir reglas de convivencia, respeto y consideración por aquellos que cohabitan con nosotros o con los que compartimos zonas en común como es el caso de los vecinos en propiedad horizontal.

Características de las normas de convivencia

Varían de acuerdo al contexto, el tipo y la función de la comunidad (académica, laboral, ciudadana, etc.).  

Expresan los valores del grupo social.

Son flexibles, es decir, se adecúan a las transformaciones históricas.

Son puntuales.

Son de fácil asimilación.

Pueden transmitirse mediante la costumbre, la tradición oral o la escrita.

Cuando las normas son establecidas por instituciones formales como escuelas o la municipalidad, incorporan sistemas de sanciones.

Convivencia escolar

La convivencia escolar está íntimamente ligada al proceso educativo de la persona, donde aprende a relacionarse con los demás, a respetar la idea de los otros, en el ámbito donde expresarse es libertad y donde las diferentes opiniones pueden converger y convivir sin problema, es uno de los primeros sitios donde se aprende a respetar a los demás y sus ideas y donde el proceso de aprendizaje de convivencia se hace a diario con los propios compañeros de aulas, los compañeros de otros salones así como con los maestros y autoridades de la institución.

Ejemplos de normas de convivencia

Las normas de convivencia difieren según los contextos, por ejemplo, en la familia, la escuela, la iglesia, el lugar de trabajo, la comunidad, la ciudad y, hoy por hoy, el ciberespacio.

Normas de convivencia escolar

Entre algunas de las normas de convivencia más importantes en el ambiente escolar, podemos señalar las siguientes:

   Ser amable con compañeros, maestros, personal administrativo y de limpieza.

  Practicar las normas del buen hablante y del buen oyente.

  Mantener una buena higiene.

 Vestir apropiadamente.

  Asistir regularmente y con puntualidad.

  Llevar a clase todos los materiales necesarios.

 Ayudar a mantener la escuela limpia.

  Mantener el área de trabajo ordenada.

  Dejar los juegos electrónicos en casa.

 No agredir verbal o físicamente a ningún compañero (cero bullying).

Normas de convivencia familiar en el hogar (niños y adultos)

Algunas de las normas de convivencia del hogar pueden ser las siguientes:

  Practicar las normas de cortesía: saludar a diario o corresponder al saludo, pedir permiso, agradecer, etc.

  Hablar con amabilidad

 No gritar.

 Solicitar y permitir la opinión de todos los miembros de la familia en asuntos de interés común.

 Participar activamente en las tareas del hogar según las capacidades de cada quien.

 Compartir lo que se tiene y negociar el uso de áreas y equipos comunes cuando sea necesario.

  Respetar el espacio de los demás así como los horarios de descanso.

 Destinar un tiempo específico para el encuentro familiar.

  No usar el móvil durante las comidas familiares.

   Avisar o solicitar permiso antes de llevar visitas.

Normas de convivencia en el trabajo

Entre algunas de las normas de convivencia elementales en el trabajo tenemos:

 Practicar la cortesía: saludar, despedirse, agradecer, pedir permiso.

 Usar un vocabulario respetuoso, decente y apropiado.

 Mantener una comunicación asertiva con los miembros del equipo.

  Atender llamadas personales en privado para evitar distraer a los demás

  Escuchar música con audífonos para no molestar a los colegas.

 Mantener limpia el área de trabajo.

 Comer en los lugares destinados para ello y no en el escritorio.

 Consultar con el equipo antes de alterar las condiciones físicas del ambiente (alterar la temperatura del aire acondicionado o de la calefacción, cambiar los muebles de lugar, hacer alguna actividad ruidosa, etc.).

   No repetir chismes ni crear rumores.

   Llamar a las personas por su nombre.

Normas de convivencia ciudadana

Sea en la comunidad de vecinos o en la gran ciudad, estas pueden ser algunas de las normas de convivencia más importantes:

 Practicar la cortesía: saludar o corresponder al saludo; pedir permiso; dar las gracias; ceder el paso, etc.

 Hablar respetuosamente y en un tono de voz tranquilo.

 Hacerse responsable de los daños ocasionados a terceros.

  Cuidar los espacios comunes.

  Mantener el frente de la casa limpio.

   Botar la basura en los lugares destinados para ello.

  Tener especial consideración por niños, ancianos y discapacitados.

  Mantener los equipos de audio en un volumen moderado y bajarlo durante las horas de descanso.

 Evitar realizar trabajos ruidosos durante las horas de descanso (taladrar, martillar, aserrar, etc.)

  Respetar las leyes.

Normas de convivencia en redes sociales o "netiqueta"

Las redes sociales se han convertido en espacios cotidianos que también exigen normas para la sana convivencia. Muchas personas, escondidas en el anonimato, crean innecesarias tensiones y molestias en las redes sociales debido a sus actitudes irresponsables o irrespetuosas.

Atendiendo a la creciente hostilidad de las redes sociales, algunas personas han reflexionado sobre el asunto y han propuesto algunos criterios para mejorar la convivencia "virtual". Es el caso de Virginia Shead, conocida por acuñar el término Netiquette netiqueta (en su forma castellanizada), con el que se refiere a las normas de todo usuario de Internet debe seguir para la sana convivencia. Shead propone el siguiente decálogo:

 Ser empático: tener presente que la persona que está tras la pantalla también es un ser humano y puede sentirse afectado por los mensajes que recibe.

  Seguir los mismos estándares de cortesía practicados en la vida real, como saludar, agradecer, pedir permiso, etc.

  No escribir en mayúsculas ya que, además de dificultar la lectura, en el mundo virtual equivale a gritar.

  Respetar el tiempo y el ancho de banda de los demás.

  Mostrar el lado bueno de sí mismo durante la actividad en línea.

 Compartir los conocimientos adquiridos con la comunidad.

  Mantener o encauzar los debates dentro de un ambiente sano y mutuamente enriquecedor.

 Respetar la privacidad de otros.

 No abusar del poder o las ventajas que tenga a mano.

 Excusar los errores que otros puedan cometer.

A estas normas podríamos añadir un criterio adicional: cerciorarse de la veracidad de las noticias antes de compartirlas, a fin de evitar la propagación de rumores, errores y malestares sociales innecesarios.

Normas para de convivencia en WhatsApp

A diferencia de redes sociales como Facebook o Twitter, donde muchas veces la gente no se conoce, en WhatsApp hay, en teoría, una relación real entre los contactos. Sin embargo, los chats grupales se han convertido en caldo de cultivo de auténticos conflictos.

En efecto, cuando no se respetan los protocolos en los grupos de WhatsApp se crean enormes problemas por pequeños malentendidos, y estos ponen en riesgo la convivencia en los ambientes reales, al punto de ser causa de rompimientos y enemistades.

Por eso, en lo que a los grupos se refiere, conviene recordar que, por virtual que sea el medio, la socialización grupal requiere de normas de convivencia. Entre algunas de ellas, podemos sugerir las siguientes. Veamos.

 Respetar el objetivo para el que fue creado el grupo.

 No abordar asuntos personales.

 No establecer conversaciones con un único miembro del grupo.

 No responder a todo, excepto a lo que sea solicitado.

 Ser breve y puntual en los mensajes.

 Mantener un lenguaje adecuado y amable.

  Evitar temas polémicos, sobre todo si no tienen que ver con el objetivo del grupo.

   No alimentar discusiones.

  Tomar en cuenta el horario antes de mandar un mensaje, es decir, no enviar mensajes en la madrugada.

   Evitar el envío de cadenas, especialmente si se trata de archivos que pongan en riesgo el rendimiento de los equipos.

18 normas de convivencia que deberás enseñar a tu hijo


Es importante que las normas de convivencia se inculquen a los niños desde la infancia, puesto que contribuyen a la paz y armonía, tanto en el vínculo familiar como con los demás. Por ello debes asegurarte de conocerlas muy bien y saber cómo transmitirlas a tus hijos de la manera correcta.

¿Por qué enseñar normas de convivencia a los niños?

Estas normas permiten que los niños interactúen con los demás con respeto. Al aprenderlas, se comportarán de forma ordenada y tolerante.

Si no existieran tales normas, cada persona actuaría como le pareciera más oportuno y no habría orden. Aunque en nuestra sociedad muchos han dejado de aplicarlas, es importante enseñárselas a los niños. De esta forma, crecerán con una actitud positiva.

Al enseñarlas a tu hijo evitarás que crezca inseguro, perdido y desafiante, puesto que ayudan al pequeño a encontrar el equilibrio entre lo que desean conseguir y las necesidades de los demás.

De hecho, algunos estudios revelan que cuando se practican las normas de convivencia y se hace el bien desde la niñez, los adultos son más felices.

10 principales reglas de convivencia

Las reglas de convivencia consisten en respetar los derechos de quienes nos rodean. Además, ayudan a aceptar que cada uno tiene obligaciones que cumplir. Aunque todas son importantes, hay  10 normas de convivencia que son las primeras que deben aprender los niños:

 Decir por favor y gracias

No gritar.

Saludar cordialmente.

Pedir y esperar con paciencia el turno de la palabra.

Tratar a quienes los rodean como quieren que los traten, es decir con respeto y amabilidad.

Compartir con los demás.

        No maltratar física ni verbalmente a los demás.

        Ser educado al llegar a un lugar.

        Pedir disculpas cuando se equivoca, o hace daño a       alguien.

       Respetar las ideas de las pea

Además, debes enseñar valores y principios durante el crecimiento de tu hijo y la etapa escolar:

Otras Normas de Convivencia

No exigir cosas que no sean necesarias o no estén al alcance del padre.

  Escuchar con atención cuando le hablan.

   Ayudar y respetar a los mayores.

   No mentir.

    Ser responsables.

    Respetar lo ajeno, también la privacidad de los demás.

     Aceptar las consecuencias de sus errores.

     Respetar y cuidar el entorno en el que vive y hacer buen uso de los recursos naturales


Como inculcar regles de Convivencia a los hijos   


Sin duda alguna,  los padres son el ejemplo para sus hijos por esta razón, debes ser tú quien ponga en casa las reglas de convivencia y se las inculques a tu hijo.

Por consiguiente, si tu hijo te ve saludar, pedir perdón, dar las gracias y escuchar con atención, se sentirá motivado a hacerlo también. Los siguientes consejos te ayudarán a educar a tu hijo en el respeto hacia las normas y modales de manera sencilla y efectiva.

Empieza lo antes posible. Lo ideal es que inculques las

normas a tu hijo desde muy temprana edad, por ejemplo

desde su primer año enséñale a decir gracias, así le será más

fácil practicarlas cuando crezca. Además, desde muy pequeño empezará a imitarte.


Tómate el tiempo necesario para enseñarle. Aprovecha cada oportunidad que tengas para mostrarle a tu hijo buenos modales.


Explica la importancia de las reglas. A medida que el niño vaya creciendo y tenga capacidad para entenderlo, explícale por qué debe respetar dichas normas y tener una buena conducta.


Felicítalo y corrígelo cuando sea necesario. Felicita al niño por su buen comportamiento, ya que esto lo impulsará a seguir cumpliendo con las normas y con sus deberes. Por el contrario, cuando no cumpla con las normas, corrígelo.


 Utiliza juegos. Enséñale utilizando juegos divertidos donde aprenda y pueda poner en práctica los modales. Es importante que tengas en cuenta qué juego le conviene según la edad de tu hijo.

No dudes en enseñarle las normas de convivencia a tu hijo, sin importar que edad tenga. De esta forma, serán mejores personas y favorecerá a la unidad y armonía en la sociedad.

Con sus deberes. Por el contrario, cuando no cumpla con las normas, corrígelo. Enséñale utilizando juegos divertidos donde aprenda y pueda poner en práctica los modales. Es importante que tengas en cuenta qué juego le conviene según la edad de tu hijo. No dudes en enseñarle las normas de convivencia a tu hijo, sin importar que edad tenga. De esta forma, serán mejores personas y favorecerá a la unidad y armonía en la sociedad.

 



Fuentes

eresmama.com


Significados.com.


lorenasaca.com

        

 

 

 

 

 

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